H. Tonatiuh 的个人资料bestiario照片日志列表 工具 帮助
11月4日

La Algarabía

Mi unicornio azul ayer se me perdió…

A mis 35 años, he experimentado ya la pérdida de muchas cosas, algún mal amor, la aún triste falta de mi padre, muchas cosas materiales, pero nunca una tan querida, espero no parecer exagerado, pero la pérdida de mi bici es casi tan grande como la de un ser querido y quizás las bicicletas llegan a convertirse en seres queridos, en seres mágicos que comparten la alegría de sus jinetes, algunos tenemos la costumbre de ponerles nombres y con esto les damos un alma, un sitio en nuestros corazones, en mi vida he tenido la gran fortuna de compartir mi vida bicicletera con “La Alegría” , “La Algarabía” y con “La Negra Soledad”  3 amores con los que he recorrido las calles de mi ciudad, “La Alegría” que fue mi primera bici ya en mi edad adulta aún la conservo, por lo menos el cuadro, cómo deshacerme de tan preciado objeto, se que uno no debería de ser tan apegado a las cosas, pero los que son de corazón bicicletero, me entenderán que la bici se llega a convertir en algo más que un objeto, en algo más que una simple máquina, será que se van acumulando tantos recuerdos juntos que al final es más como una amiga, como parte de uno mismo, como un pedacito del alma.

Contaré la historia de la pérdida de mi bicicleta, se llamaba Algarabía, era una bicicleta azul celeste de marca Benotto y no era cualquier bici, era ni más ni menos una cleta trabajadora,  con sus alforjas  transporto de un lado a otro de esta gran ciudad miles de cosas, pero sobre todo siempre me llevó veloz  y  a salvo, juntos hicimos una simbiosis casi perfecta,   recorrimos juntos muchos caminos, la ida a Toluca, a Pachuca, a Cuernavaca, a Mixquic,  muchas idas y venidas por la cicclopista, muchos paseos con los Bicitekas, Lunaticos, Biciraptors, Mujeres en bici, Biciellas, Tlatilkas y sobre todo, todos los paseos con los amigos, su último viaje fue un miércoles de Bicitekas, quien diría que sería su ultima batalla a mi lado. Ese día se comportó como siempre, trabajadora  y fiel, no me dio lata en nada se despidió de mi llevándome muy bien por esta ciudad, después del interesante recorrido y ya avanzada la noche llegamos a casa, cansados y con sueño, ya ni si quiera saqué las cosas que transportaba en las alforjas, la dejé para no verla nunca más, que decirles al despertar a penas unas horas más tarde, me dan la triste noticia de que habían entrado los ladrones a casa y se habían llevando mi amada bicicleta, sobra decir que el corazón se me partió en dos, que más que robarse mi cleta, se llevaron el alma mía…

La vida no se detiene a llorar tus penas, así que a seguir rodando, aunque en el fondo del corazón se lleve una gran pena, aún imagino ver a la Algarabía en mi taller en su sitio donde siempre descansaba, incluso andando en la calle volteo a ver los ciclistas que pasan a mi lado, queriendo ver a mi bici azul, Benotto, pero se que no será así, solo me queda darle las gracias a mi  bicicleta y decirle que la llevaré siempre en mi recuerdo que Dios quiera y esté bien y que cuando el malnacido ladrón la quiera llevar a algún lado se revele y lo tire de mala forma…

Siempre te recordare mi Algarabía…