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    August 29

    Nos queda el presente...

    Y a veces es suficiente...

     

    A veces esos sueños tan codiciados, logramos cumplirlos, como mi sueño casi a punto de perderse de volver este año a correr una Maratón,  ¿que no fue el mejor?... mmm claro que sí, corrí con el corazón en la mano, con el alma entregada a cada kilómetro y la pasión y el coraje y las chingadas ganas de no quedarme sin esta pequeña tregua con la vida... ¿y ahora?, ¿como pa´ donde va el señor Sol?; quien sabe aún, de momento me queda el presente, agradeciendo la constante lucha, con el insoportable que soy; me quedan amigos con los que correr por las tardes; me quedan amigos lejanos en distancia pero siempre cerca en mi corazón; me quedan las miles de cartitas de Celin y Ameli; me quedan las interminables historias de Spawn de Lalo; me quedan los besos de Tonanzin con piquito de pato incluido; me queda la hormiguita trabajadora de la Nina, sigue cuidando de todos; me quedan mis recuerdos, me quedan mis secretos, mis extravíos a los que no invito ni comparto con nadie; me queda la noche, para sentirme a salvo y libre; me quedan mis peregrinaciones aunque sea de vez en vez al Ocotal con silencios y sin prisa; me queda la tristeza de la Ciela a quien ya deseo verle una sonrisa grandota, grandota; me quedan las platicas, no muchas, de la Doña Olga sobre fulanos a los que creo solo ella lee; me queda la dicha de la Vero por su boda; me queda la sonrisa de Martín por haber corrido muy bien su maratón, seguro que ni se canso por la satisfacción del gran tiempo que hizo, no hay mejor sabor, que el sabor de la victoria; me queda el ejemplo del Agus: en la victoria y en la derrota hay que tener clase y estilo; me queda Adriana que aunque sea por teléfono, me comparte la dicha de su próxima visita, que dentro de unos meses andará dándole mucha lata, ya quiero tomarle fotos; me queda el gran recuerdo de Lupita, Dios quiera sea feliz, yo a veces los soy; me queda La Divina Tentación con quien seguro seguiré teniendo mil diferencias y ninguna coincidencia; me queda el Fer y su inagotable juego de ajedrez; me queda mi Madre: mi corazón; me queda el recuerdo de ese hombre que le dio tanta lucha a la vida, que se aferro a seguir aunque sea a oscuras, pero siempre con una amarga dulzura infinita, mi Padre; me queda mi hermana Yuvia y mi próximo sobrino o sobrina a quien ya le e buscado tantos nombres, que no guardo ninguno para mi; me queda Angel y la eterna confrontación; me queda la pista del sope, mi refugio mi otra casa, mi lugar favorito para ya no estar en paz; me queda mi bici que a veces hasta rueda y me saca a pasear; me queda mi cámara: una forma de seguir teniendo ese lazo que nunca se rompe con mi padre; me queda mi taller, que ha sido de todo: desde cárcel municipal hasta ring de boxeo, desde el mejor lugar para hacer un picnic nocturno hasta bóveda no tan secreta de todas mis lujurias, desde lugar de promesas sin cumplir hasta algunas veces y solo algunas veces: taller de artes gráficas en donde mi desorden funcional hace gala siempre de sus guerras creativas;  me quedan mis dinosaurios y mis hadas que nadie sepa jamás su secreto; me queda mi pequeño e infranqueable mundo a quien la Ciela a veces se asoma, a quien a veces le dejo asomarse; me quedan suspiros de algún amor de papel couche, no vaya a ser que las hadas desaparezcan solo por dejar de creer en ellas; me queda toda la noche... ¿y ahora?, ¿pa´ dónde va el señor Sol?  No sé... pero me queda el presente... que ya es suficiente.